Un viaje conmigo misma
- andreapereznavarro
- 20 mar 2023
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 13 abr 2023
Irse de viaje sola es algo así como tener muchas citas contigo misma, un espacio de conexión contigo único, en donde tu diálogo interno y tu espacio seguro se desafían a lo nuevo, a lo diferente, incluso a lo inesperado.
Decidí que tenía ganas de realizar un viaje de expansión, es decir, intencionado para estar conmigo misma, disfrutar de mi compañía, inspirarme y conectar con mis sueños y anhelos para este período de mi vida. Elegí como destino un lugar paradisiaco como Punta Cana, ya que cumplía con algunos aspectos innegociables, como playa, vegetación, piscinas, y calorcito rico. También tenía la posibilidad de tener todo incluido, lo que me liberaba de la preocupación de pensar en donde almorzar o cenar todos los días.
Y así con todo lo anterior definido, partí este viaje con mucha ilusión de disfrutar, conectar y descansar durante 7 días dedicados de manera exclusiva a mí. ¡Wuauu suena potente cuando lo escribo! …sí 7 días dedicados a mí.
A continuación, te comparto algunas de mis vivencias y aprendizajes:

1. Intencionar tu viaje: Lo primero que hice cuando llegué al hotel, fue recorrer el lugar e ir directo a la playa, era luna llena y quería mirar la luna y conectar con la naturaleza. Luego de avisarles a mis seres queridos que llegué bien, me conecté con el lugar y con esa energía maravillosa disponible para mí, intencioné mis días ahí, me propuse descansar en sintonía con la naturaleza, nadar en el mar, tomar sol, poner los pies en la arena y conectar con todo lo que ese lugar quisiera entregarme, con apertura y alegría. Me propuse también dejar fluir mi energía creativa, por lo que todo lo surgiera en ese viaje lo dejaría en mi cuaderno de escritura (algo así como un diario de vida), en fotos, o en dibujos, en fin, como mi energía creativa quisiera fluir.
2. Apreciar lo diverso: Apenas llegué, quedé maravillada de escuchar diferentes tipos de idiomas resonando por todo el lugar, diferentes personas de muchos lugares del mundo con diversos estilos, desde su vestuario, accesorios, colores, en fin, todo un espectáculo para mí que soy amante de la moda y los estilos de outfit. ¡El festival de colores era hermoso! También poder disfrutar de diferentes tipos de comida, lo que hacía que la elección siempre fuera un poco difícil, por lo que intentaba preguntarme qué realmente me apetecía comer.
3. Fortalecer mi diálogo interno: El diálogo interno, que es como nos hablamos a nosotros mismos, se expandió full en este viaje, ya que había tantas opciones de todo, que tuve que preguntarme muchas veces: ¿Qué quiero hacer? ¿Qué quiero desayunar? Había tantas opciones que tuve que afinar este diálogo sobre todo con las comidas, preguntarme qué realmente quiere mi cuerpo. Lo mismo con el equilibrio entre diversión y descanso: ¿Quiero ir al show de la noche? (todas las noches había un show, a veces más de uno en diferentes escenarios), o prefiero algo más tranquilo como leer, por ejemplo. Lo anterior, por cierto, sin juicio, sino que simplemente conectando con mis verdaderos deseos.
4. Enfrentar la incomodidad: Me paso algo súper raro en este destino, no era la primera vez que viajaba sola, pero fue una de las veces en que más me han preguntado el por qué, el por qué de viajar sola, desde el taxi que me trasladó al hotel, hasta constantemente en los diferentes espacios del hotel, me era común escuchar: ¿Está sola? ¿No tiene pareja, no tiene amigos, familia? Esto me hizo reflexionar mucho y pensar si el destino era el adecuado, porque había algo en la pregunta que me incomodaba, pero luego reflexioné, “no estoy sola, estoy viajando sola que es diferente”, y este viaje era precisamente para eso, para estar y conectar conmigo. Tengo la claridad y seguridad que cuento con un hermoso círculo afectivo y una tribu que me ama incondicionalmente.

5. El espacio seguro está conmigo independiente de mi lugar físico: Me encantó viajar conmigo, me sentí como mi mejor amiga, autocompasiva conmigo misma, paciente, amorosa y por sobre todo respetuosa de mis tiempos. Mi lugar seguro está en mí, caminando mientras escucho mis podcasts favoritos, estando en silencio escuchando el mar, bailando en los shows de la noche, nadando en el mar, leyendo mi saga favorita, tomando solcito, conversando con mis amigas “las brujas del retiro” a las que les hice un diario de mi viaje, eligiendo mis outfit para la playa y la cena, yendo al bingo con una pareja amorosa de chilenos, conectando con la luna llena maravillosa que me recibió en el viaje, en fin en tantos momentos, siendo un aprendizaje hermoso el poder sostenerme a mí misma desde mis dones, fortalezas y por sobre todo desde el amor propio.
Y así con la emoción de estos aprendizajes finalizo el blog de hoy. Estaré feliz de leer sus reflexiones y experiencias tanto si han viajado solas o solos, han tenido citas con ustedes mismos, o de si resonó algunos de estos aprendizajes en ustedes.
Nos vemos,
Andre